
(ANS – Caracas) – La doble y violenta sacudida sísmica que golpeó a Venezuela en la tarde del 24 de junio de 2026 ha generado una cantidad de daños estructurales y de vidas humanas perdidas que aún es difícil de comprender y medir en toda su magnitud. Y además, esta calamidad ha afectado a un país que ya desde hace años se encontraba en condiciones difíciles, entre prolongadas crisis económicas y políticas y otras emergencias locales. Mientras también hacen el balance de los daños sufridos, los Salesianos y los demás grupos de la Familia Salesiana presentes en el país ya están comprometidos en ayudar a quienes más lo necesitan, sostenidos por la solidaridad salesiana internacional.
La situación actual
El balance más reciente del devastador doble terremoto que afectó especialmente a las comunidades de Caracas y de los estados de Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira, Miranda y las zonas circundantes es de al menos 235 muertos, 4.300 heridos y casi 50 mil desaparecidos. En las regiones más afectadas se han producido decenas de derrumbes de edificios entre viviendas, infraestructuras públicas y servicios esenciales, con las comunidades locales traumatizadas y temerosas de nuevas posibles réplicas.
Desde el interior, los salesianos describen una situación de gran incertidumbre. “Los terremotos se sintieron con fuerza en la capital y en los estados cercanos. Hay muchos edificios derrumbados y es muy difícil lo que tendremos que afrontar en los próximos días y semanas”, explican.
“Estamos preocupados por la situación del pueblo venezolano: muchas personas están heridas, los centros sanitarios han colapsado. No sabemos exactamente el número de muertos que habrá, ni la magnitud hasta ahora del drama que hemos vivido, porque ha sido bastante fuerte”, añade el inspector, padre Jorge Ghazal.
El mensaje de los Salesianos de Venezuela
A través de las redes sociales, los salesianos de Venezuela difundieron un mensaje para ofrecer consuelo a la población afectada por una tragedia de este tipo y para animar y coordinar la respuesta humanitaria:
Querida familia salesiana, jóvenes, laicos y hermanos de nuestras obras:
En medio del dolor que hoy nos toca vivir, queremos hacernos presentes con el corazón lleno de fe, cercanía y esperanza. Sabemos que muchos han sufrido pérdidas materiales, y algunos han experimentado la partida dolorosa de seres queridos. Nos unimos a cada uno de ustedes con profundo respeto y solidaridad, sintiendo como propia cada lágrima y cada herida.
En este tiempo de prueba, resuena con fuerza la palabra de Jesús: “No se turbe su corazón; crean en Dios y crean también en mí” (Jn 14,1). Él nos invita a no tener miedo, a confiar incluso cuando el camino parece oscuro, a sostenernos unos a otros con generosidad y amor concreto.
Como familia de Don Bosco, estamos llamados a ser signos de esperanza viva, especialmente para los jóvenes. Hoy más que nunca necesitamos corazones valientes, capaces de tender la mano, de compartir lo poco o mucho que tenemos, y de reconstruir no solo estructuras, sino sueños, dignidad y futuro.
La esperanza cristiana no es ingenua ni pasiva; es una fuerza que nos impulsa a levantarnos, a reconstruir juntos, a sembrar vida donde hubo dolor. Creemos firmemente que, con la ayuda de Dios y la solidaridad de todos, podremos construir un mañana donde las nuevas generaciones crezcan con fe, alegría y oportunidades.
A quienes sufren, les decimos: no están solos. Caminamos con ustedes. Rezamos por ustedes. Y nos comprometemos a seguir siendo comunidad que abraza, acompaña y levanta.
Que María Auxiliadora nos cubra con su manto, y que Don Bosco nos inspire a seguir adelante con valentía, confianza y un corazón siempre dispuesto a amar.
Y para hacer concretas las palabras del mensaje, desde la Inspectoría “San Lucas” de Venezuela (VEN) se ha lanzado una primera convocatoria para coordinar la acción de emergencia:
Hermanos: Nuestro pueblo en Venezuela necesita nuestra ayuda tras el terremoto. Como comunidad salesiana, respondamos con corazón generoso: oración, manos disponibles y recursos para quienes han perdido tanto. Cada gesto cuenta: comparte, dona, ofrécele tu tiempo a la casa salesiana más cercana. Juntos podemos consolar, proteger a nuestros jóvenes y empezar a reconstruir.
“Démonos a los jóvenes con corazón, alma y vida.” San Juan Bosco
La convocatoria está acompañada de las indicaciones necesarias para apoyar económicamente a la Oficina de Planificación y Desarrollo de la inspectoría y a las demás instituciones encargadas de llevar a cabo iniciativas de asistencia y socorro en la emergencia; así como de las referencias a los primeros centros de distribución activados por los salesianos:
– en la Casa Don Bosco de Valencia;
– en la parroquia “María Auxiliadora” de Boleita, en Caracas;
– y en el Templo Don Bosco de Altamira, también en Caracas.
Los llamamientos a la solidaridad desde los Salesianos del mundo
Los Salesianos están en Venezuela desde 1894 y cuentan con cerca de doscientos religiosos en una treintena de obras: escuelas, parroquias, centros de formación profesional y misiones con comunidades indígenas de la Amazonía. Son un punto de referencia para la población local, que de hecho ya ha comenzado a acudir a ellos.
Para acompañar en la solidaridad a la Familia Salesiana de Venezuela, ya se han activado dos campañas distintas por parte de las Procuras Misioneras salesianas Missioni Don Bosco de Turín y “Misiones Salesianas” de Madrid.
Para más información, visitar los sitios: https://www.missionidonbosco.org e https://misionessalesianas.org/

