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Con su llegada a Madrid el 6 de junio de 2026, el papa León XIV inauguró su cuarto viaje apostólico internacional, una visita que lo está llevando a través de diversas regiones de España bajo el mensaje “Alzad la mirada”. Las primeras dos jornadas estuvieron caracterizadas por encuentros con las instituciones del país, momentos de cercanía a las realidades sociales y citas dedicadas a los jóvenes y al mundo de la cultura.

Con su llegada a Madrid el 6 de junio de 2026, el papa León XIV inauguró su cuarto viaje apostólico internacional, una visita que lo está llevando a través de diversas regiones de España bajo el mensaje “Alzad la mirada”. Las primeras dos jornadas estuvieron caracterizadas por encuentros con las instituciones del país, momentos de cercanía a las realidades sociales y citas dedicadas a los jóvenes y al mundo de la cultura.

 

(ANS – Madrid) – Con su llegada a Madrid el 6 de junio de 2026, el papa León XIV inauguró su cuarto viaje apostólico internacional, una visita que lo está llevando a través de diversas regiones de España bajo el mensaje “Alzad la mirada”. Las primeras dos jornadas estuvieron caracterizadas por encuentros con las instituciones del país, momentos de cercanía a las realidades sociales y citas dedicadas a los jóvenes y al mundo de la cultura. De gran impacto la procesión Corpus Domini presidida por el Pontífice por las calles de la capital española, ocasión para acercarse al sentido más verdadero de la fe y de la espiritualidad cristiana.

 

Al amanecer del sábado 6 de junio el Pontífice partió desde Roma hacia Madrid. Llegado al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, fue recibido por las autoridades civiles y religiosas antes de trasladarse al Palacio Real.

 

Aquí se celebró la ceremonia oficial de bienvenida y la visita de cortesía a los soberanos de España, el rey Felipe VI y la reina Letizia. Posteriormente León XIV encontró a las autoridades, a los representantes de la sociedad civil y al cuerpo diplomático. En su discurso agradeció la invitación recibida y recordó las profundas raíces cristianas de la nación. El Papa recordó que España es una tierra que “desde hace casi dos milenios ha recibido la Palabra del Evangelio” y subrayó cómo el patrimonio espiritual y cultural del país representa aún hoy una recurso para afrontar los desafíos del presente. Entonces, explicó el sentido profundo de su viaje, relevante desde un punto de vista tanto religioso como civil: “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”.

 

Durante su intervención subrayó además el valor de la dignidad de la persona, de la solidaridad y de la búsqueda del bien común, recordando la necesidad de fortalecer los vínculos sociales en un tiempo marcado por tensiones y polarizaciones. La invitación fue la de custodiar una cultura del encuentro capaz de favorecer el diálogo y la colaboración entre las diversas componentes de la sociedad. “A bien ver, el mensaje de la paz, que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos ingenuo, para otros provocador, encuentra acogida en quien no se cierra en ideologías preconfeccionadas, sino que se abre a la verdad”, observó el Santo Padre.

 

Por la tarde, la visita asumió un carácter más pastoral y social. León XIV llegó al proyecto “Cedia 24 Horas”, una estructura de acogida y solidaridad que atiende a personas frágiles y sin domicilio fijo. Después de escuchar sus testimonios y de los voluntarios, el Pontífice recomendó a los cristianos no dejarse “contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas”, recordando que el compromiso en favor del prójimo no es “la fijación de algunos”, sino “el núcleo incandescente de la misión eclesial”.

 

La primera jornada concluyó con una gran vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima, junto a aproximadamente seiscientos mil chicos y chicas. Durante la vigilia el Papa respondió a las preguntas planteadas por chicas y chicos, recordando los años como misionero en Perú, donde fue testigo de una fe “marcada por muchas dificultades pero llena de esperanza”. Y exhortó a los jóvenes a mirar al futuro con esperanza, a vivir la fe como experiencia concreta de encuentro con Cristo y con los demás, a ser “humanos”, “rostros confiables” y no “apariencias” para sus compañeros, y a ser capaces de extraer el gusto de la vida sin esperar riqueza, placer o poder.

 

“Los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. En Cristo somos libres! Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad; estamos abiertos al futuro, porque sabemos que no nos espera la muerte”.

 

La segunda jornada del viaje, el 7 de junio, contó con otros importantes momentos de encuentro y reflexión. El primero fue la solemne concelebración eucarística en la Plaza de Cibeles, con aproximadamente 1,2 millones de fieles presentes, seguida luego por la procesión eucarística con el Santísimo Sacramento.

 

“Esta memoria del Señor presente en el Pan eucarístico está en el corazón de vuestra fe y de la historia de vuestro pueblo. Aquí en Madrid, pero también en tantos otros lugares de España, el Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios.”, explicó en la homilía León XIV.

 

Que no se quedó solo en los aspectos devocionales o tradicionales de la fiesta, sino que llegó a fondo, recordando: “la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano; una escuela que nos enseña la gratitud del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo; una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”.

 

Por la tarde todavía hubo tiempo para el encuentro titulado “Tender redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, en el Movistar Arena. Del evento participaron aproximadamente quince mil personas, provenientes de ámbitos profesionales y culturales diferentes. Las palabras clave de las intervenciones fueron el diálogo social de la humanidad con la Iglesia y la dignidad de la persona humana, en el cambio de época causado por las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

 

En su intervención el Papa puso el acento en la necesidad de construir relaciones y colaboración entre mundos percibidos frecuentemente como separados. En cambio, en su lectura, la cultura, la creatividad, la actividad económica y el deporte fueron presentados como espacios en los cuales promover la dignidad humana, la responsabilidad social y la fraternidad. Y la imagen de “tender redes” fue utilizada para indicar la construcción de vínculos capaces de generar participación y esperanza.

 

Fuente: ANS – “Agência iNfo Salesiana”